25 de julio de 2014

“POR EL MANGLAR Y EL MAR, PUEBLOS EN LA LUCHA”

RESISTIENDO SU MERCANTILIZACIÓN Y DESTRUCCIÓN

Geodisio Castillo

Pescando, gracias al manglar de Yandub-Nargana. Foto: Gubiler

Los pueblos y comunidades del manglar, como los gunas y otros pueblos hermanos que también viven en las costas tienen un estrecho vínculo con los manglares, con la pesca y con los mares. Manglares y mares son elementos costeros marinos que están totalmente entrelazados a la vida de los pueblos de las costas e islas. Para hacer conciencia el 26 de julio el lema para la celebración del Día Internacional para la Defensa del Ecosistema Manglar es: “Por el manglar y el mar, pueblos en la lucha”, Resistiendo su mercantilización y destrucción.

Un poco de historia. La celebración de este día tiene sus orígenes en 1998, cuando comunidades de usuarios ancestrales de los manglares de Ecuador, unieron esfuerzos junto a organizaciones ambientalistas y sus representantes de Guatemala, Honduras, Colombia y Estados Unidos, la prensa nacional e internacional así como la tripulación del barco “Guerrero del Arcoíris” de GreenPeace. La acción buscaba restablecer la dinámica del manglar en una camaronera ilegal

Pero como siempre se tuvo que pasar años, para tomar conciencia sobre el asunto. Así el Día Internacional para la Defensa del Ecosistema de Manglar, queda formalmente institucionalizado en el año 2004 en la II Asamblea de la Redmanglar Internacional, organización que aglutina a comunidades, organizaciones, académicos, científicos y activistas, por la defensa y protección del ecosistema manglar.

Uno de los ecosistemas de alta productividad y producción de materia orgánica es el manglar. En el manglar confluyen una gran diversidad de vida ya que sus raíces sumergidas proveen habitáculo y refugio para una rica fauna de peces, mamíferos e  invertebrados.

Desde que el ser humano conoce a los manglares se ha aprovechado de su riqueza natural, tanto ecológico, económico y cultural. Es un hábitat donde se crían muchos peces y mariscos. Muchas especies de mangles se desarrollan en ecosistemas cercanos como praderas de yerbas marinas o arrecifes de corales y sus larvas y juveniles se desarrollan bajo sus raíces. De allí la importancia para el hombre protegerlos o conservarlos ya que aseguran la sustentabilidad de la pesca. Como lo es la langosta espinosa o dulub (Panulirus argus), para los gunas.

Hogar de anidaje a un número considerable de especies de aves residentes y migratorias, vulnerables o en peligro de extinción. Protegen las costas contra los vendavales, la erosión y las marejadas ocasionadas por los huracanes. Atrapan sedimento y hojarasca entre sus raíces y ayudan a rellenar y conquistar terreno. Son importantes para la educación en conservación e investigación científica. Para la recreación y actividades turísticas naturalistas.

¿Pero en Panamá qué está pasando con los manglares? Panamá es uno de los países que a nivel de América Latina posee una de las mayores extensiones cubiertas por manglar. Además el país cuenta con muchas leyes ambientales, una serie de legislaciones y acuerdos internacionales como la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, conocida como Convenio de Ramsar. Sin embargo, todas estas normas ambientales para nada están sirviendo, siendo hoy los manglares de Panamá condenados a desaparecer por los factores externos económicos producidos por el hombre.

Según CATHALAC (2007), La creciente deforestación que vienen sufriendo los manglares de Panamá es motivo de importancia pues peligra la existencia de los ecosistemas marinos costeros, afectando directamente a las pesquerías y la actividad socioeconómica de la región. Demostrando que el rendimiento pesquero está vinculado al área de cobertura de los manglares, describiéndose una caída en los volúmenes de las pesquerías a medida que se pierde la cobertura de los manglares.

Los manglares del corregimiento de Juan Díaz cerca y dentro de los límites del humedal bahía de Panamá son ecosistemas vulnerables, debido a la construcción de rellenos y grandes obras. CENDAH se suma a los colegas al solicitar a la actual administración no otorgar más permisos de construcción en la zona, hasta que un plan de manejo y uso de suelo se ponga en marcha, y elevar a ley el humedal, garantizando la protección de la reserva, que es un sitio Ramsar de importancia internacional desde 2003 y un área protegida (ANAM 2009)[1].

Basurero en el manglar sector Gardi, Gunayala. Foto: Gubiler
La deforestación de los bosques de manglar continúa en la actualidad, aunque a un ritmo más lento sigue siendo destructivo. Son amenazados como en muchas partes del país como en Gunayala, sirven de depósito de basura, basura que incluyen contaminantes medicinales provenientes de los Centros de Salud. Se contaminan por hidrocarburos que caen al mar como la gasolina, el aceite combustible, los aceites lubricantes, entre otros.

Otras amenazas que enfrentan los manglares son la tala para leña, taninos, madera para construcción de viviendas, galeras para avicultura, carbón vegetal y postes de cerca, la ampliación de la frontera agrícola-ganadera, desarrollos turísticos-urbanos e industriales, uso indiscriminado de agroquímicos, la ampliación de espacios para la construcción de granjas camaroneras y un inadecuado aprovechamiento forestal, todas estas causas han influido en la desvalorización del manglar.

Esta riqueza forestal que poseemos en nuestras costas e islas coralinas es poco valorada. Ni siquiera le damos la importancia que se merecen, siendo uno de los ecosistemas de importancia frente al cambio climático global. Todas estas acciones humanas acrecientan los riesgos sobre los ecosistemas y han sido más catastróficos que el propio cambio climático global.

Frente a esta situación se presentan evidencias del valor del ecosistema. Yáñez-Arancibia et al (1998), indican que estos ecosistemas presentan evidencias de estructura funcional, planteando “respuestas de acomodación frente a la variabilidad ambiental que induce el cambio global, desarrollando un papel estructural y funcional clave en la estabilidad costera, la persistencia de hábitats y biodiversidad, el metabolismo del ecosistema, reduce riesgos e incertidumbre para el desarrollo sustentable del uso de sus recursos”.

Tomemos conciencia para dejar un legado para el futuro, y el futuro de los manglares depende de la concienciación de nosotros sobre su importancia y de su valor como recurso natural de usos múltiples y que es necesario protegerlos, conservarlos y educar en conservación para valorar los recursos naturales.

Referencia:

CATHALAC, 2007. Diagnóstico del estado actual de los manglares, su manejo y su relación con la pesquería en Panamá (Primera etapa). Informe Técnico Final. ARAP, CATHALAC, NATURA. PANAMA. 94 p.

Yáñez-Arancibia, A., Twilley, R. R., Lara-Domínguez, A. L. 1998. Los ecosistemas de manglar frente al cambio climático global. Madera y Bosques 4(2), 1998: 3-19

14 de julio de 2014

Óptima producción versus máxima producción

domingo 6 de julio de 2014 - 12:00 a.m.

Es necesario revisar la estrategia en el sector agropecuario. Mejorar las márgenes de ganancia es posible con un cambio de mentalidad



José Manuel Pérez
perezjm@gmail.com

Leo y escucho muchas voces pregonar sobre la necesidad del sector agropecuario de alcanzar un máximo rendimiento en la producción nacional, como parte de la solución de este importante segmento del sector primario. ¿Pero me pregunto a quién verdaderamente beneficia un enfoque de máximo rendimiento?

Los suelos, el agua, la flora y fauna son todos recursos naturales, que son la base de la producción del sector agropecuario. Como tal tienen una determinada capacidad de carga o soporte para sostener la producción, existe un balance entre todos estos factores que permiten un equilibrio que a su vez permite rendir frutos.

Es indudable hoy en día que a través de la tecnología podemos alcanzar mayores rendimientos y mediante el uso del análisis de los suelos conocer mejor el potencial de cultivos y mediante semillas certificadas incrementar la producción. Pero cuando esa tecnología viene atada a paquetes tecnológicos de costosos insumos que tienen que ser comprados fuera de la unidad de la finca, entonces se vuelve una práctica onerosa y arriesgada especialmente para el pequeño productor.

Esto nos lleva de vuelta al título de este escrito, ¿Porque un ‘Enfoque Productivista de Máximo Rendimiento/Hectárea (Ha)’ predomina sobre un enfoque ‘más sostenible de Óptimo Rendimiento/Ha’?

Por buena que sea la intención de un enfoque ‘High Tech’ para el productor nacional, está distante de la realidad del promedio del pequeño productor con una extensión promedio de 0.5 a 2 hectáreas por minifundio, cuya edad promedio ronda sobre los 52 años y cuyo nivel promedio de escolaridad no sobre pasa sexto grado. Es fácil ver porque una propuesta que apuesta a paquetes de tecnología llave en mano no necesariamente son la panacea para este segmento del sector agropecuario.

PROPUESTA

Abogo por un enfoque de óptimo rendimiento donde el objetivo principal es dejar al productor en mejores condiciones de ingreso y con posibilidades de tener un nivel digno de vida en el medio rural. Este enfoque permitirá al productor obtener un ingreso apropiado y hacer rentable su esfuerzo y trabajo.

El enfoque es muy sencillo, significa concentrarse en alcanzar la máxima productividad posible con el menor costo para que en cada quintal producido se tenga el mayor margen de ganancia.

¿De qué vale producir 100 quintales con un margen de utilidad de $2.00 c/u, cuando puedo producir 80 quintales con un margen de utilidad de $4.00? ¡Ganando $320 vs. $200!

BENEFICIOS

De esta manera no solo nos enfocamos en la rentabilidad del productor, sino que evitamos inundar el mercado con sobre producción, que causa que la sobreoferta le bajen el precio pagado al productor como usualmente sucede, siendo este último el gran perdedor.

La agricultura industrializada de alto impacto ambiental te encierra en un amarre tecnológico que deja vulnerable económicamente al agricultor promedio y aliena al pequeño y mediano productor agropecuario. Acelera el agotamiento de los recursos naturales por una actitud extractiva que no incorpora medidas de conservación y manejo racional.

Rescatar técnicas complementarias de cultivos (asocio de leguminosas con granos) el uso de tecnología apropiada, siembra a nivel, sistemas de captación de agua y contención de erosión, son algunos de las técnicas y conocimientos existentes. Hacerlo con un sentido de respeto y comprensión de la sostenibilidad y límite de capacidad de carga de nuestros campos que obliga a revisar la manera como practicamos la agricultura y la perdida de muchos conocimientos tradicionales del pasado, conocimientos que han sido recopilados y sistematizados para una agricultura productiva y sostenible con investigadores como Miguel Altieri, chileno de la Universidad de California en Berkeley y David Pimentel de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York.

UN CAMBIO NECESARIO

Para realizar mucho de estos cambios tenemos que desaprender para volver a aprender y rescatar muchos de los conocimientos de antes. Necesitamos un cambio de paradigma de como vemos el campo y su preciada función de abastecernos de alimentos tan necesarios para una seguridad alimentaria basada en una soberanía productiva de alimentos. Requiere de un modelo de extensión nuevo, de la mano y en intimo acompañamiento del productor, utilizando métodos transferencia horizontal o de campesino a campesino! No debemos despreciar el conocimiento del productor adquirido a través del contacto íntimo con el campo, solo porque no tuvo estudios superiores.

También exige un modelo de apoyo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) acorde a la realidad de los productores pequeños de este país, no puede ser solo modelos de alta tecnología que los endeuda y luego, cuando no logran los réditos proyectados ya sea por falta de acompañamiento o porque la tecnología es llave en mano donde el pequeño productor nunca llega a comprender lo que le vendieron, termina endeudado, perdiendo sus tierras y en peores condiciones de la que originalmente estaba.

No digo que la tecnología de punta no sea buena, pero tiene su gente, que cuenta con capacidad financiera e integración en la cadena productiva. Solo estoy diciendo que no es la solución para todos. Existen alternativas más sencillas (tecnologías apropiadas), de sentido común, bajo costo y al alcance de todos, que no tiene costo, solo requiere acceso a la información.

DESAFÍO

El problema es que no tiene grandes patrocinadores porque no se vende nada (solo se transmite conocimiento), no implica grandes negociados, sus soluciones y mecanismos no son tan costosos que pongan en riesgo el patrimonio del beneficiario.

Existe harta evidencia de la eficacia y viabilidad de estos sistemas en la región de los trópicos húmedos. En Panamá hay experiencias de este tipo en diversos puntos del país como Darién, Chiriquí y Los Santos. Lo importante es escalar estas experiencias y diseñar políticos de Estado que promuevan estas tecnologías para servir a ese gran porcentaje de pequeños productores que merecen mejores días y que labran la tierra como uno de los oficios más nobles del campo.


13 de julio de 2014

Gestión de áreas protegidas como estrategia de defensa territorial indígena: caso Kuna Yala

Geodisio Castillo

Se gestiona la participación más directa del Congreso General Kuna, del gobierno nacional y de otras ONG´s Kunas, en realizar acuerdo de “concesión administrativa” o co-manejo de autogestión del área protegida Kuna, como una forma de mantener la autonomía de la Comarca Kuna. Y se busca mecanismos adecuados para la participación de los interesados en la discusión de la reglamentación de co-manejo…


I.    CONTEXTO Y PROPUESTA ESTBLECIMIENTO DEL AP

Una de las pocas áreas naturales en su estado prístino se encuentra en los territorios indígenas. En la República de Panamá, los territorios indígenas son autónomos por ley, al reconocerse estos como Comarcas. Y la Comarca Kuna Yala, al que me voy a referirme en adelante, tiene esa categoría política. El territorio Kuna está ubicado por el Caribe al este del país.

El interés de los Kunas por conservar los recursos naturales y biodiversidad en su territorio es parte de su cultura ancestral. Tanto es así, que actualmente en su Ley Fundamental, algo novedoso, se incluye varios artículos (artículos 52 al 55) en el capítulo 7 sobre la conservación de los recursos naturales, e igualmente dice en el artículo 55, que “el Congreso General Kuna (CGK) podrá declarar lugares marinos o terrestres, áreas protegidas, o adoptar otras medidas para la conservación y reproducción de las especies”.

El gobierno nacional estable el área protegida Área Silvestre del Corregimiento de Narganá de la Comarca Kuna Yala, bajo la Resolución de la J. D.No. 022-94 del INRENARE (actual Autoridad Nacional del Ambiente) del 2 de agosto de 1994. El área protegida tiene una extensión de 100,000 hectáreas. La Comarca Kuna Yala, antes conocida como San Blas, fue creada por la Ley 2ª del 16 de septiembre de 1938 y declarada como Reserva Indígena por la Ley No. 20 del 31 de enero de 1957.
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En: Taller sobre experiencias prácticas en gestión de áreas protegidas por los pueblos indígenas en Iberoamérica. Cartagena de Indias, 29 Nov. – 5 Dic. de 1999. Unidad Especial de Parques Nacionales / Mo. De Medio Ambiente de Colombia, AECI, WWF-ADENA, Ecodesarrollo. Cartagena de Indias, Colombia. 1999. 147-155 pp.

Documento completo en PDF: https://app.box.com/s/lb0pna8qg90x0yci7ssh


7 de julio de 2014

El carro delante del caballo: Semillas, suelos y campesinos

¿Quién controla los insumos agrícolas? Informe 2013


En este Cuaderno, el Grupo ETC identifica a los mayores jugadores corporativos en el control de insumos agrícolas. Junto con nuestro póster Quién nos alimentará: ¿La cadena industrial, o las redes campesinas? el Grupo ETC aclara mitos sobre la efectividad del sistema alimentario industrial.

Contenidos

Introducción: 3 mensajes

Semillas
Semillas comerciales
Plaguicidas y fertilizantes

Farmacéutica veterinaria
Genética del ganado
Genética de la acuicultura industrial

Conclusiones y recomendaciones


Introducción: 3 mensajes

El Grupo ETC ha monitoreado, durante varias décadas, el poder y el alcance de las corporaciones agro-indus­triales, incluyendo su control, cada vez más consolidado, sobre insumos agrícolas para la cadena alimentaria industrial: patentes de semillas y genética del ganado, plaguicidas y fertilizantes químicos y farmacéutica ve­terinaria. En su conjunto, estos insumos constituyen el motor químico y biológico de la agricultura industrial.

Aquí brindamos una actualización sobre la continua concentración de las empresas y proponemos tres conclusiones importantes sobre los productores campesinos y los responsables de políticas.

1.    Los cárteles son un lugar común. Los reguladores han perdido de vista el bien aceptado principio económico de que el mercado no es libre ni saludable cuando cuatro compañías controlan más del 50% de las ventas de cualquier sector comercial. En este documento demostramos que los dudosos límites a la competencia empresarial necesarios para tener mercados “saludables” han sido supe­rados con creces en todo el mundo, excepto por el complejo sector de fertilizantes. Cuatro firmas controlan el 58.2% de las semillas, el 61.9% de agroquímicos, el 24.3% de fertilizantes, y el 53.4% de fármacos para animales. En la ganadería, cuatro empresas controlan el 97% de la investigación genética de aves de corral y dos tercios de la investigación y desarrollo en ganado porcino y reses. Más perturbador aún es que el paradigma oligopólico ha invadido todo el sistema alimentario: seis multinacionales controlan el 75% de la investigación privada sobre cultivos; 60% del mercado de semillas y 76% de las ventas globales de agroquímicos.1 Algunos tienen también conexiones con la farmacéutica veterinaria. Esto genera una vulnerabilidad en el sistema alimentario mundial que no habíamos visto desde la fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Es momento de desempolvar las regulaciones nacionales sobre competencia y empezar a considerar medidas internacionales para defender la seguridad alimentaria mundial.

2.    El “dominio invisible” del mercado está creciendo. Al contrario de lo que siempre se ha dicho sobre la mano invisible y la libertad de mercado, éste nunca ha sido más omnipresente y distante de la “liber­tad” que en los tiempo actuales. Mientras más crece la concentración, las compañías guardan mejor su información. Las empresas de inversión y análisis de mercado se han vuelto cada vez más concen­tradas y más herméticas (y su información es también cada vez más cara). Es por ello que —para ser precisos— la información del Grupo ETC para este reporte se basa en muchos casos en cifras de 2011. A mayor intensificación del “dominio invisible”, mayor es la dificultad para los gobiernos —y más aún para los campesinos— de comprender el nivel de control que un puñado de empresas multinacionales ejercen sobre el sistema alimentario. Tenemos certeza de que la concentración corporativa en estos sectores no está retrocediendo. La industria agroalimentaria debería estar obligada por ley a proveer información en tiempo y forma sobre sus ventas y su porción del mercado.



 Cuaderno No. 111, Septiembre 2013 - www.etcgroup.org

1 de julio de 2014

Las áreas protegidas del mundo no salvaguardan la biodiversidad

Un estudio alerta del grave peligro
 
Mandiyala, límite área protegida Narganá con Santa Isabel: con cultivos y bosque. Foto: Gubiler
No hay retroceso cuando gran parte de la biodiversidad de Nabgwana está en peligro. Científicos de las universidades de Australia James Cook y de Queensland, la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, la Universidad de Stanford, en Estados Unidos; BirdLife Internacional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ponen en alerta del grave peligro.

Estos científicos advierten de que las áreas protegidas del mundo no están salvaguardando la mayor parte de la biodiversidad en peligro en nuestro Nabgwana. Es decir, las áreas protegidas existentes están funcionando mal, mal administradas, sin planes de manejo, sin fondos, entre otros; de allí la amenaza de las especies es evidente. Es más preocupante, cuando en las actividades de las áreas protegidas no se toman en cuenta el rol de la gente, la participación de la gente del lugar, entonces las áreas protegidas no están haciendo su trabajo.

Por ello, los autores de este trabajo recomiendan expandir el área protegida a zonas que contienen un gran número de especies amenazadas que se encuentran actualmente sin protección.

Esto nos lleva a plantear la necesidad de expandir el área protegida de Narganá, de la Comarca Kuna Yala, como también de las otras áreas protegidas del país.

En el caso nuestro tenemos suficiente justificación biológica, social y cultural para solicitar la expansión del área protegida por el límite oeste, ya planteado en los estudios realizados por PEMASKY[1]. Son momentos u oportunidades aprovechables en que los países están trabajando hacia lo que podría convertirse en la mayor expansión de las áreas protegidas en la historia.

En el correr del tiempo hubo mucho diálogo y es un proceso que continua y una de las últimas propuestas presentada de parte del CGK a la ANAM, sobre el área natural (conflicto limítrofe) donde no hay comunidades establecidas, sino parcelas agrícolas tradicionales (agroforestales) y con una buena extensión de bosque natural, debe mantenerse tal cual como está, declarándolo como bosque protector o paisaje protegido, a partir de los nacimientos de los ríos que desembocan en el Golfo de San Blas (Kuna Yala) y en el Caribe, tomando en cuenta al bosque de manglar del área (Bahía Escribano), para que sirva de enlace natural y como medida de conservación para contrarrestar los impactos de fragmentación de hábitats que puedan hacer las personas ajenas al área, entre el Parque Nacional Chagres y el Área Protegida de Kuna Yala (Citado en Castillo 2010).

Esta coyuntura nos plantea otra toma de decisión, es decir, establecer una categoría de manejo del área protegida de Narganá, más cónsono a nuestra realidad. Pero esta categoría de manejo y otras categorías de protección y/o conservación deben ser establecidas dentro de la Ley Fundamental del pueblo guna.

Gobiernos[2] han acordado en el 2010 ampliar la red global de áreas protegidas del mundo del 13% al 17% de la superficie del planeta tierra para el año 2020 (Aichi blanco 11) y así evitar la pérdida de especies amenazadas (Aichi blanco 12)[3]. Estos objetivos son interdependientes, porque las áreas protegidas pueden detener la pérdida de la biodiversidad cuando están ubicadas estratégicamente y eficazmente administrada.

Los autores del estudio Targeting Global Protected Area Expansion for Imperiled Biodiversity (Venter et al. 2014), publicado en “Plos Biology”, vieron que el 85% de los 4,118 mamíferos, aves y especies de anfibios del mundo amenazadas no están debidamente protegidos en las áreas protegidas existentes, por lo que son vulnerables a la extinción en el corto plazo.

Los resultados del estudio demuestran que si la expansión futura del área protegida continúa de la misma manera de siempre, la cobertura de las  especies amenazadas aumentará marginalmente. Porque los países tienden a establecer o sesgar nuevas áreas protegidas en tierras baratas y lejos de áreas importantes para la biodiversidad, en lugar de establecer en tierras o bosques de importancia para la biodiversidad, vida silvestre y la gente. “Lo barato es fácil, pero vemos que no hace mucho por la conservación de especies en peligro”.

El trabajo realizado, no habla de la gente, que es el motor verdadero para proteger las áreas protegidas y la vida silvestre y humana existentes o viven de estos recursos.

La Convención sobre los objetivos de diversidad biológica puede estimular la mayor expansión de la red global de áreas protegidas. Si esta expansión va a asegurar un futuro para las especies en peligro, nuevas áreas protegidas deben emplazarse más estratégicamente que las actuales áreas protegidas, tomando en cuenta al ser humano - la gente.

Esto es un reto para la nueva administración del Ministerio - Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y de su Regional en Kuna Yala. Veremos que se hace para que nuestro Congreso General Kuna solicite la revisión, actualización del plan de manejo elaborado por PEMASKY y con ello la ampliación del área protegida de Narganá, Comarca Kuna Yala., en su parte limítrofe con Santa Isabel.

Referencias:

Castillo, G. 2010. Protegiendo sus valores culturales, biodiversidad y tierra: Área Protegida de Kuna Yala. CENDAH, Kuna Yala, Panamá. 24 p. [Documentado en Silene]

Venter O, Fuller RA, Segan DB, Carwardine J, Brooks T, et al. (2014). Targeting Global Protected Area Expansion for Imperiled Biodiversity. PLoS Biol 12(6): e1001891. doi:10.1371/journal.pbio.1001891
Documento completo en PDF: https://app.box.com/s/n4ks6n1pra2mbp6xqmwm




[1] La mejor fuente es dirigirse a la oficina del Congreso General Kuna, en ciudad de Panamá. Hay varias publicaciones y memorias sobre el tema. Estudios realizados desde 1983 hasta la actualidad existen como documentos inéditos.
[2] Las 193 naciones firmantes del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB, por sus siglas en inglés)
[3] Plan Estratégico 2011 – 2020 y Metas de Aichi del Convenio sobre la Diversidad Biológica. El Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 es el marco de acción global, adoptado en la Décima Reunión de la Conferencia de las Partes (COP 10) con la misión de “tomar medidas efectivas y urgentes para detener la pérdida de diversidad biológica a fin de asegurar que, para 2020, los ecosistemas sean resilientes y sigan suministrando servicios esenciales, asegurando de este modo la variedad de la vida del planeta y contribuyendo al bienestar humano y a la erradicación de la pobreza. El Plan contempla cinco objetivos estratégicos y veinte metas, denominadas Metas de Aichi en honor a la Prefectura de AICHI, Japón, donde fueron acordadas y aprobadas por la COP 10.