17 de agosto de 2014

Aiban Velarde: el puer aureus

3.3.-Aiban Velarde: el puer aureus

Nació en Ukubseni, Dule Nega o Guna Yala, el 26 de agosto de 1973. Trabaja como profesor de castellano en su región natal. Estudió en la Universidad Nacional de Panamá. Está antologado en Poetas Novísimos Panameños, INAC, 1998. Ganó el premio Pedro Correa Vázquez de la Escuela de Español, de la Universidad  de Panamá. Veamos uno de sus poemas:

10.- SAPI IBE NEGA

Gana Abisua na bega burba idimake daniki
Neg salila na gine unniye
Na bega inna obane guichi
Sapi dula ganagan e dutumala ogannoenaiye
Billi gamba ukunaibe negase yob.
Soo wa burbured aknakue si yob
Aburaguale, pipirmakaguale
Kaigan sikui gi pila dor yob gueguichi
Bo ginnid nagabali
Bia sikui barru sipugan bukua
Naibe mar bipirmagna said kalugangi
Ua bur mar bugmalad gi
Ibo yargi e naigan tada nakue sik
Atakenanai





Niga oboenai nana Pinwegunsob se
Inna di ochi gobemala
Kuile sae mala ye marsosoguay negagi

Wiboidarse gannar nae ye
Nega duu e nukugine
Bogachi bye gue nai abirgunaguale
Dula gayagan ninider soguele
Gannar ulupse nan burba gi
Agdenanaigudoye

LA PRIMERA MORADA DE LOS ÁRBOLES

Te hablo en el lenguaje de la primera placenta
De la primerísima morada de los espíritus
Donde inhalo frente a ti
Hasta las hojas moradas de los árboles
En la estación profunda del parto
Donde hacen estrépitos los cascabeles
El polvo se alza cual si fuera humo
Se enreda y da vuelta y más vueltas
Con sartales floridos de jade
Junto a los cañaverales
En las cercanías de las neblinas rojas
Donde vive la codorniz blanca
Donde la serpiente se enrosca
Junto a las moradas de los halcones
En el lugar de nuestro origen
Sus ramas  apuntan donde emerge el sol
Sus membranas apuntan hacia el horizonte del alma


Dancemos paras los dueño de la fiesta
Bebamos, bebamos la chicha dulce
De la gran estilista del arco iris.

Volveremos afincar nuestras raíces
En el sueño del universo y colgaremos todas
Las hamacas
Girando alrededor del sol
Y solo entonces
Todas las voces
Volverán a fermentase en un solo útero
Hasta convertirse todo en la tinaja de oro (10).


La estructura del poema descansa sobre la base de tres estrofas. Cada una de ellas se apoya en el uso temporal de los verbos: la primera lo hace mediante el presente de indicativo; la segunda echa manos al imperativo, y el tercero lo remata con el futuro.

En la primera estrofa, el emisor se ocupa de un tema, de “el lugar de nuestro origen”, que es el hábitat donde reside un grupo de organismos relacionados ecológicamente. Allí encontramos a los espíritus, las hojas, los árboles, las estaciones, los cascabeles, el polvo, el humo, el jade, los cañaverales, las neblinas rojas, la codorniz blanca, las serpientes, los halcones, la radiación solar, el alma…, por lo tanto, esta primera  estrofa se puede leer como un texto de geografía o bien como uno de metageografía, hasta llegar el momento del parto, cuando la “morada de los espíritus”, el árbol:

“sus ramas apuntan hacia donde emerge el sol
Sus membranas apuntan hacia el horizonte del alma”

En estos dos versos, el alma y el sol se encuentran como para decirnos: Ecce Dule.

Del espacio despreocupante de la placenta de la primera estrofa, pasamos a la segunda, donde se nos recibe con un imperativo y se nos invita a participar de una fiesta: debemos danzar y beber en honor de los dueños de la fiesta. ¿Quiénes son estos dueños de la fiesta? Los seres humanos. La palabra fiesta y la palabra día, en Dule Gaya (el idioma de los dulemar) se dice “iba”. La recepción pasa en forma rauda, tan solo en tres versos, (¿no es acaso un soplo la vida?) y enseguida pasamos a la tercera  y última estrofa, cuyos pilares están cimentados sobre el uso que hace el poeta del futuro: Volveremos, colgaremos, volverán, en otras palabras, allí es cuando llega el gran momento del hombre que tiene que “afincar nuestra raíces en el sueño del universo”.

Sapi Ibe es una metáfora del tiempo, que va del tiempo fugaz al tiempo congelado. Nos desprendimos de una placenta maternal para luego volver de nuevo a su seno y compartir, esta vez para siempre, todos juntos el mismo lecho: el lecho de la madretierra, que es una tinaja de oro.

Aiban Velarde está en el pleno cenit de su producción. Todo lo suyo conocido hasta ahora lo ubica como el mejor poeta de su generación tanto en castellano como en dulegaya, es verdaderamente un auténtico poeta bilingüe: es a todas pruebas el Puer Aureus del Olimpo panameño.

*Arysteides Turpana: texto publicado en Identità delle Comunità Indigene del Centro America, Messico e Caraibi:aspetti culturali e antropologici. Istituto Italo-Latino Americano, Roma, 2008., pp:79-80.


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